Los gonzalez siempre fueron famosos por el , por lo menos aparente, dejar hacer dejar pasar". Hace un par de meses me lo recordaba Iñaki, uno que fue compañero del equipo de Hockey sobre patines en que jugaron Alfon, Guiller y Armando y en el que yo, siendo benevolente podría decir que "ocupé un espacio". Me recordaba como él, hijo único de una familia de padres estrictos, alucinaba cuando iba a casa de los Gonzalez y compartía la casa con unos patos en la bañera, unos canarios en lo alto de un armario encerrados en un recinto cubierto con una malla si no la mayoria de las veces revoloteando a sus anchas por la habitación y otras situaciones que le resultaban chocantes. También recordaba en Lescun anécdotas de este cariz con los Herrera y recordaba la pista gigante de excalextric y el montaje de la tienda de campaña en el salon de la casa de los Gonzalez. Yo recuerdo la habitación de la red y los discos clavados en la pared y la primera música que escuche en aquella estancia que fue "Cuentos e historias de misterio e imaginación" de Alan Parsons y cómo para escuchar uno de los temas del disco, que terminaba con unos golpes rítmicos habia que poner la cabeza entre dos altavoces para que pareciera que el sonido estaba en el interior de tu cabeza. Recuerdo que yo apenas fumaba y, por no ser menos, en aquella casa fumé y .... Dios mío que mal me sentaba ...... pero como disimulaba.
Recuerdo que aquellos personajes que se concentraban en aquella casa, igual por el dejar hacer dejar pasar¨ eran, o por lo menos lo parecían, felices. Recuerdo que eran espontáneos, libres, sin prejuicios, soñadores e idealistas y quiero pensar que a pesar de las vueltas que nos ha dado la vida a todos en treinta años, algo de aquello quedaba en el fondo de Armando y Alfonso.
No sé si se me entiende, pero es que es un sentimiento es díficil de expresar con palabras. Espero aquellos que lo lean y que estuvieron allí si me entiendan y recuerden con cariño aquellas situaciones que yo conocí de manera tangencial y que me traen a la memoria aquellos nuestros dieciseis años que nunca volveran.
Me ha encantado recordar esos momentos. Que recuerdos!
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